Revista estudiantil de la Universidad Autonóma de Aguascalientes, editada por la Brigada Jesús Silva Herzog (Sociedad de Alumnos de Economía y Mesa Local ANEE)

martes, 19 de agosto de 2008

COMO SI LA HISTORIA SE REPITIERA. Fabian Camacho (Pasante de la Lic. en Ciencias Políticas y Admón. Pública por la UAQ)

El año pasado se marco como el 50 aniversario de las independencias africanas. El proceso independentista africano inicio un 6 de abril de 1957 cuando la colonia británica de Costa de Oro se convirtió en el Estado independiente de Ghana, la primera colonia de lo que entonces se llamaba África subsahariana que consiguió este estatus y de ahí en adelante se perfilaron varias colonias más hacia la independencia.

Tan sólo dieciséis países africanos lograron su independencia en el año de 1960, por lo que ese año acuño el nombre de "El año de África". Era un hecho de que en el continente se sentía una necesidad enorme de libertad ante el sistema colonialista que todavía prevalecía para ese entonces.

El más destacado dirigente anticolonialista fue Nwame Nkrmah, quien mediante el manifiesto Africa must unite, plasmó lo que era el sueño programático para la consolidación de la independencia africana. En el documento, Nkramah explicaba la imperiosa necesidad de unión de los nuevos estados independientes, de lo contrario, no existirían condiciones de competir económica, tecnológica y militarmente con el mundo. La independencia política no lo era todo, había que lograr la consolidación en otros ámbitos para poder garantizar la libertad que tanto se añoraba.

Sin embargo, los mismos problemas internos fueron desquebrajando el sueño de Nramah de consolidar una África unida. La euforia del año de 1960 dio paso a nuevas realidades: la primer Guerra Civil del África Independiente, la primera reentrada de tropas europeas posterior a la independencia, y el asesinato de un jefe de gobierno africano, el primer ministro del Congo Patrice Lumumba.

Tal como lo había pronosticado Nkramah; debido a la alta dependencia económica e industrial de los estados africanos hacia Europa y Estados Unidos, al colonialismo le siguió un neocolonialismo. Nkramah logra formar una débil estructura que tomaría el nombre de Organización de la Unidad Africana, que posteriormente se rebautizaría como la Unión Africana. Esta organización no logro llevar a cabo sus objetivos y en 1966 Nkrumah es derrocado por la oposición y muere.

A pesar de la falta de unidad africana y de los embates de la faceta neocolonialista del imperialismo europeo y estadounidense, otro principio de magnitud global coadyuvo en los objetivos independentistas de las naciones africanas. El principio internacionalista de garantizar la autodeterminación de los pueblos fue llevado a cabo en África por el ejército cubano.

En 1963 un contingente de tropas cubanas logro paralizar la ofensiva montada por Hassan II de Marruecos, con instigación y apoyo estadounidense, contra la joven Argelia independiente. Allí mismo colaboró con decenas de médicos, con lo cual se dio inicio a la campaña cubana de solidaridad mundial en salud.

A inicios de 1965 el comandante Ernesto Guevara se reunió en el Congo Brazzavile con la dirección del Movimiento Popular para la Independencia de Angola (MPLA). El MPLA dispuso de contribución cubana en la formación de sus cuadros y fuerzas militares, incluida la preparación y arme de columnas guerrilleras.

Cuba fue uno de los pocos estados no africanos en mantener una invariable política de solidaridad con las luchas anticoloniales en los foros internacionales.

La culminación de esta etapa de la solidaridad cubana con África vendría años después. Su antecedente más inmediato es la derrota en 1976 del plan estadounidense para frustrar la independencia de Angola. Once años después un nuevo intento de los sudafricanos de apoderarse de Angola, con una movilización militar sin precedente, es relegado por la agrupación de tropas cubanas.

La victoria aseguró no únicamente la independencia de Angola, sino la liberación de Namibia y el fin del apharteid. Así lo como proclamó en Naciones Unidas el presidente de la nueva África del Sur, Nelson Mandela.

A pesar de los relatos heroicos que se puedan derivar de las guerras de independencia africanas, la realidad que vive hoy el continente no puede ser peor. Etiopía sufre en la actualidad una de las hambrunas más severas en la que murieron de hambre literalmente varios millones de etíopes, niños la mayor parte de ellos. Salud, pobreza extrema, exclusión y conflictos internos son las constantes en las primeras planas de todo el mundo cuando se habla de África.

El problema del desarrollo económico africano es un tema recurrente en la agenda de organizaciones internacionales. Los principales impulsores de estas discusiones son Francia y el Reino Unido, sin embargo, los hechos demuestran que sus motivos son su propio interés económico y quizás un sentimiento de culpa por no haber hecho más por los habitantes de sus excolonias.

Por otro lado, Estado Unidos sigue trabajando en su lucha geopolítica que ha disfrazado como lucha antiterrorista. En el contexto de la supremacía marítima del Índico, Estados Unidos pretende dominar (según esto, antes que Al-Qaeda) el llamado Cuerno de África que comprende a los países de Etiopia, Eritrea, Yibuti y Somalia. Sin embargo sobresalen las condiciones naturales de Somalia las cuales condenan a este país a ser presa de los intereses estadounidenses. Somalia cuenta con amplias reservas de uranio, gas natural y petróleo.

Los intereses imperialistas dejan de lado las verdaderas carencias del continente. Ante esto las generaciones de jóvenes solo tienen dos alternativas: o emigrar a España o Francia (sólo hay que ver los problemas actuales de xenofobia en Paris), o construir una segunda ola de luchas de liberación nacional.

El relativo abandono de África podría trabajar en favor de estos nuevos movimientos de liberación, permitiendo que cobren vida y florezcan. Sin embargo la actitud internacionalista que Cuba pondero con sus tropas en el campo de batalla y en las tribunas internacionales hoy han pasado a mejor vida. Cuba hoy esta más preocupado por librar el bloqueo económico del que es victima, además de su proceso de transición política interno, ya sin una URSS que respaldara y diera fuerza a sus actos.

Hoy ningún dirigente tiene el valor de visualizar un trabajo de cooperación más allá de sus fronteras. Cuando se hace así, se tacha de impositor, de peligro, de imperialista; como al Comandante Hugo Chávez y su proyecto Bolivariano. Sin embargo cuando Estados Unidos interviene, siempre se disfraza como un acto humanitario y en pro de la democracia. Pero los hechos dicen lo contrario; Afganistán e Irak solo por mencionar algunos casos. El problema, decía el comandante Fidel Castro, es que los imperialistas creen que los internacionalistas son igual que ellos, siempre con un interés oscuro detrás de sus actos. El internacionalista velara por un único interés: la autodeterminación de los pueblos. Habrá que esperar para ver cuando sale el valiente a denunciar tantos atropellos a las soberanías de los países. De salir solo uno seria un acto suicida, pero quien sabe, cuando sean dos, tres, cuatro…

El imperialismo y el internacionalismo serán los derroteros que marquen el futuro del continente negro, tal como lo hizo hace más de 50 años al iniciarse las luchas independentistas. Uno era el motivo por el cual los africanos se levantaban en armas y el otro, el apoyo fraterno de quienes distinguen entre las injusticias y el camino que hace al hombre más humano.
camachofabian@gmail.com