Revista estudiantil de la Universidad Autonóma de Aguascalientes, editada por la Brigada Jesús Silva Herzog (Sociedad de Alumnos de Economía y Mesa Local ANEE)

domingo, 3 de mayo de 2009

A LA ACIUAA (Arturo Guzmán Betancourt, 4to sem. Lic. economía)

NOTA EDITORIAL: El siguiente trabajo debio a aparecer el 26 de abril, por problemas técnicos es que lo publicamos hasta ahora.
El pasado lunes 20 de abril leí en el periódico El Heraldo el mensaje que la ACIUAA dirige a las autoridades responsables de la seguridad pública en el estado, y en parte, a los lectores de este medio. Este mensaje es un llamado a la responsabilidad y a la unión en búsqueda de una sociedad mejor y me parece maravilloso, pero hay ciertos puntos o temas en los que, a mi criterio, difieren mucho de la realidad.

Para empezar, considero que el motivo del texto se debe a la reacción por parte de la ACIUAA por el acto delictivo del que fue víctima el Dr. Salvador Salazar Gama, miembro de dicha asociación. No es el primer doctor, maestro o persona asaltada tan brutalmente, miles han sido victimas de actos similares y hasta peores y en ningún momento me enteré de algún comentario u opinión por parte de tal asociación sobre los diversos delitos. Fue hasta que, desafortunadamente para todos como sociedad, uno de los suyos fue lesionado a tal gravedad cuando tomaron cartas en el asunto para dar, hasta donde sé, sólo una opinión impresa que carece de veracidad.

Digo esto porque en el texto se expresa; “como universitarios, enseñamos en las aulas a los futuros profesionistas valores tan fundamentales como el respeto a las personas, a sus vidas y a sus bienes. También a estimar y hacer suyos los valores que promueven las leyes y reglamentos que norman la conducta de los mexicanos…” y en mis casi dos años de estudiar en la UAA nunca se ha tocado el tema de los valores mencionados ni de ningún otro, y mucho menos se contemplan las materias de cívica o ética en los programas de estudios de mi licenciatura. Por lo tanto, a reserva de que la carrera de economía sea el único caso que no creo, es falso su comentario sobre los valores.

También se manifiesta que dichas leyes, tanto como las instituciones, “son los únicos medios civilizados para enfrentar todos los problemas que surgen de la convivencia social”. Estoy en desacuerdo, considero los valores mismos como medio más civilizado y que las instituciones así como probablemente algunas leyes están corrompidas y afectadas por la ausencia de valores. Es un hecho que muchas instituciones encargadas de la seguridad pública en el país actuales tiene problemas de corrupción, trafico de influencias, abuso de poder, etc., están podridas.

No se necesita “una respuesta pronta y expedita” sino una respuesta justa, honesta, que de verdad se persigue y se castigue a la delincuencia.

Así mismo hacen “un llamado a la sociedad a que se organice de tal manera que no permita que la delincuencia crezca…” que cada persona “cree sus propios mecanismos” para su protección, ¿a qué se refiere? ¿A que los vecinos formen grupos de vigilancia, de investigación, de castigo? ¡Ese es trabajo del estado, para eso ha sido formado! Creí que estaban en contra de la justicia por mano propia. Si se ha convertido en un estado fallido el problema no se soluciona con “propios mecanismo” si no con un cambio en los cargos de los poderes del estado. Estoy de acuerdo fomentar la denuncia, pero de nada sirve con instituciones policiacas corruptas e ineficientes.

Toda, o por lo menos la gran mayoría de los miembros de la sociedad mexicana actual sufrimos carencia del sentimiento de unidad y de identidad como sociedad, como mexicanos, sentimiento que sólo se manifiesta cuando juega la mediocre selección mexicana y a veces en algunas fiestas patrias. También sufrimos de un sentido de indiferencia ante los delitos que sufren desconocidos y es hasta que se nos agrede como individuos o es agredido el grupo al que pertenecemos, como ACIUAA, sociedad de alumno, estudiantes, sindicato, cuando reaccionamos ante ellos.

Son necesarios los valores, una buena educación tanto en los miembros de la sociedad como en los miembros de los poderes del estado.